(Primera parte)
Desvelando el espíritu creativo de las cosas que está contemplado en las experiencias vividas de las personas. Se trata de una verdad que se pretende rescatar gracias al artista de las letras y de la razón, quienes se entregan a ellas desde la integridad de su ser, poniendo sus experiencias, su mundo afectivo e imaginario, sus sentimientos junto a las formas lingüísticas con que intenta representar este acontecimiento.

Confrontaciones, fusión y el pensamiento de unos grandes pensadores. Al respecto, grandes filósofos de la historia:
El hombre se compone de dos mitades, el filósofo y el poeta, ambos insuficientes por si solos. En la poesía se encuentra directamente al hombre concreto y en la filosofía al hombre universal en su querer ser. Son dos anhelos en el hombre la filosofía y la poesía, la belleza y la inquietud por conocer; dice María Zambrano.
La poesía es el arte que vence el espacio y el tiempo. Pero no era una poesía cualquiera, su poesía estaba repleta de filosofía porque afirmaba: “He meditado ante el problema de la existencia y he procurado ir hacia la más alta idealidad. He expresado lo expresable de mi alma y he querido penetrar en el alma de los demás y hundirme en la vasta alma universal”, de Rubén Darío.
El filósofo, bebe agua de la misma naturaleza que el poeta, ésa es su fuente. La observa y la ama. Continuamente busca conocerla, aunque sea un misterio inapresable. El filósofo es el hombre que, aunque se quedase sin libros podría seguir leyendo y, aunque se quedase sin naturaleza alrededor, podría seguir soñando. Todo filósofo es un eterno buscador, afirma Jorge Ángel Livraga.
La poesía es profundamente ética, es la “condenación de la poesía”. Platón (Aristocles) personalmente resuelve de forma triunfal el aparente conflicto: con una pluma repleta de belleza e ideología hace irrumpir el mito poético cuando la razón finaliza su función.
Está más allá de la realidad que la origina, algo nuevo y distinto de los términos que se la componen. Antes que aclararnos las ideas la poesía permite la apertura de dimensiones fundamentales radicales del ser de lo real. El testimonio poético de Octavio Paz nos revela otro mundo dentro de este mundo.
La poesía no es un adorno que acompaña la existencia, ni solo una pasajera exaltación ni un acaloramiento y diversión, es ante todo, una experiencia estética, en palabras de adorno. Algo que el espíritu no podrá extraer ni del mundo ni de sí mismo, es la posibilidad prometida por la imposibilidad. La filosofía y la poesía, son dos maneras fundamentales de acceder al ámbito de mayor radicalidad de lo real, de los cuales, como caras diversas de la misma moneda, nos presentan perspectivas siempre vinculadas y convergentes. La evidencia concreta de la poesía son los poemas, como tales tienen una unidad de sentido propio, dice Heidegger.
Aportes de estudios poéticos-filosóficos de la Universidad Alas Peruanas.