Escribir diálogos emocionantes es la mitad del trabajo; la otra mitad es asegurarte de que el lector no se pierda entre voces y acotaciones. Si alguna vez has dudado entre usar un guion corto o uno largo, o no sabes dónde poner el punto cuando el narrador interviene, te invito a seguir leyendo. En elSigue leyendo «Guía definitiva: cómo usar la raya (—) en los diálogos de tu manuscrito»