Allá las palmeras escriben la mañana con su tinta verde
de trazo largo y suelto.
¿Puedes verlo Guashabita?
Ven a mis ojos y publica este instante de luz alborotada en alas divertidas.
¿No escuchas la sublime complicidad del silencio?
El cielo quieto en su azul complace la expectativa de un paisaje coqueto,
de postal.
¿No lo sientes?
La vida inaugura este día,
insufla la esperanza de llegar al hombre que busca.
Dime Guashabita,
cómo puede hacer una sombra como yo
para quedarse en el cuerpo correcto.
Francisco J. Pérez M.